Quitar el IVA de un precio total
De un importe que ya lleva el impuesto dentro —el de un tique, por ejemplo— saca la base imponible y la cuota. Con la operación correcta, que no es restar el porcentaje. Se calcula en tu navegador.
El error que esto evita
Son 4,41 € de base imponible que te dejarías por el camino, y con ellos parte del IVA que podías deducir.
Todo el cálculo ocurre en tu navegador. No se envía ni se guarda nada.
Por qué se divide y no se resta
El IVA se calcula sobre la base, no sobre el precio final. Así que para volver atrás hay que deshacer una multiplicación, y eso se hace dividiendo:
base = total ÷ (1 + tipo/100)
Ejemplo, 121 € al 21 %:
correcto 121 ÷ 1,21 = 100,00 €
incorrecto 121 − (121 × 21%) = 95,59 € ← 4,41 € menosLa diferencia crece con el importe y con el tipo. En un año de tiques de hostelería al 10 % puede suponer bastante base imponible perdida, y con ella IVA soportado que no te deduces.
Con recargo de equivalencia el divisor cambia
Si el precio incluye también el recargo, hay que dividir entre 1 más la suma de los dos porcentajes. Al 21 % con recargo del 5,2 %, el divisor es 1,262 y no 1,21. Y al desglosarlo, el recargo va en su propia columna: no es IVA y sumarlo a la cuota estropea el libro, como contamos en cómo detectar el recargo de equivalencia.
El caso donde más falta hace: el tique
En una factura completa la base viene impresa y no hay nada que deducir. Esto hace falta con tiques y facturas simplificadas, donde la ley permite anunciar el precio con el impuesto dentro. Ahí hay una segunda trampa que conviene recordar: un tique que no te identifica como destinatario no sirve para deducir el IVA, aunque puedas calcularlo. Lo desarrollamos en qué pasa cuando lo que subes no es una factura.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no basta con restar el 21 % al total?
Porque el IVA no se calculó sobre el precio final, sino sobre la base. Si restas el 21 % de 121 € te quedan 95,59 €, pero la base real es 100 €: te faltan 4,41 €. La operación correcta es dividir entre 1,21, no restar. Es el error más repetido y siempre da una base menor de la que toca, así que te deduces menos IVA del que podrías.
¿Cuándo necesito hacer esto?
Sobre todo con tiques y facturas simplificadas, donde la ley permite anunciar el precio con el impuesto incluido y la base no viene impresa. También con facturas de proveedores extranjeros que muestran solo el importe final, y con muchos recibos de suministros.
¿Un tique me sirve para deducir el IVA?
Solo si te identifica como destinatario. La mayoría de tiques no lo hacen, porque por debajo de ciertos importes la ley no obliga a identificar al cliente, y entonces ese IVA no es deducible por mucho que puedas calcularlo. Se puede pedir al comercio que emita una factura completa con tus datos.
El resultado me baila un céntimo, ¿está mal?
No. Al invertir un importe que ya venía redondeado a céntimo es matemáticamente imposible recuperar siempre la base original exacta: en torno al 8 % de los casos sale un céntimo arriba o abajo, nunca más. Si necesitas el importe exacto para contabilizar, el dato bueno es el que figure en la factura completa, no el deducido de un tique.
¿Qué pasa con el recargo de equivalencia?
Si el precio lo incluye, hay que dividir entre 1 más la suma de los dos porcentajes. Al 21 % con recargo del 5,2 %, el divisor es 1,262 y no 1,21. Marcando la casilla se hace solo. Recuerda que el recargo no es IVA y va en su propia columna del libro.
¿Se envían los importes a algún servidor?
No. Todo el cálculo ocurre en tu navegador. No hay llamada de red, no guardamos nada y funciona sin conexión una vez cargada la página.
¿Y si el desglose viniera ya hecho?
De cada factura o tique que recibes extraemos la base por tipo de IVA, la cuota, el IRPF y el recargo, y te decimos qué clase de documento es. Te lo enseñamos con los tuyos.